Mónica Quintana
MoveWoman es una intersección entre el desarrollo humano y las tecnologías, y un compromiso por la igualdad de género. Se trata de un proyecto tecnológico con un compromiso social. Mónica está convencida del poder de las redes para la generación de comunidad y para la visibilización. La idea es usar la tecnología como palanca para animar y motivar a las mujeres a hacer ejercicio físico. Se apoyan en el poder de las redes sociales e Internet para generar la mayor comunidad posible de mujeres dispuestas a cambiar sus hábitos diarios con el objetivo de alcanzar un estilo de vida más saludable, gracias al teléfono móvil.
Antes, Mónica había realizado el
proyecto Cuidadanas, enseñando Internet a mujeres con una media de 59 años.
Fue un éxito porque eran mujeres que estaban desconectadas del mundo, muchas de
ellas solas, y entrar en la Red las volvió más sociables y abiertas, con más
posibilidades. De hecho, muchas de ellas incluso se volvieron blogueras.
MoveWoman trata de sacar de casa a esas mujeres y que se pongan en
movimiento. La propuesta de valor es que las mujeres hagan ejercicio individual,
o en equipos, y que se pueda saber si cerca de ellas hay otras mujeres con
intereses comunes, a las que se identifica por geolocalización.
MoveWoman es la aplicación, basada en la desvirtualización, para que las
mujeres se junten y creen una comunidad. Otro proyecto es MoveTraining, un
autobús para que las mujeres puedan participar en actividades, y tomar las
plazas para hacer deporte, a modo también de empoderamiento.
El último proyecto es MoveCompany, para mejorar la salud en las empresas.
Consiste en vincular a las mujeres de las empresas para hacer deporte, como pilates, jogging
o caminar. También para mejorar los recursos humanos, que tienen con esta
iniciativa una buena herramienta para mejorar su salud. Todo se basa en el
móvil, como arma principal para llegar y conectar con ellas.
Finalmente, una reflexión: la ciudad es un lugar en el que se disputan
espacios de poder, pero donde, a su vez, se crean posibilidades de
participación. El hecho de hacer deporte en la calle es una manera de
empoderarse para estas mujeres, diversas. La tecnología nos brinda la oportunidad
de generar comunidad y conectar personas.
Pablo Pascale
Existen en la
actualidad nuevos modelos institucionales y una ciudadanía activa. Las TIC
generan nuevas conexiones, nuevas oportunidades, nuevos comportamientos, y que
requieren, por tanto, nuevos modelos de instituciones.
Un buen
ejemplo sucedió en abril de 2013. El Gobierno mexicano contrató a una empresa
por seis millones de euros para crear una app. Desde la web Codeando
México hicieron una
llamada para crear una app por cien veces menos dinero. Se recibieron 100 propuestas
de apps en apenas 10 días. Se seleccionaron cinco, de la que salió una app
ganadora. En total, costó 10.000 dólares.
Antes, las
instituciones controlaban la información y el conocimiento, que entregaban a la
ciudadanía. Ahora un 80 por ciento de la información ya está en Internet, está
distribuida. ¿Qué sucede con esta información? Hay tanta que se necesitan
criterios para buscarla y ordenarla, pero las instituciones no pueden hacerlo.
Lo que sucede en
la actualidad es que es la propia ciudadanía la que empieza a generar esos
criterios para lograr mejoras sociales. Aquí ya hay un desfase entre ciudadanía
e instituciones. Cada vez se distancian más, respecto a la información y la tecnología.
Se aumenta esa brecha gracias a la inteligencia de las multitudes, el do it yourself, la autoorganización...
Pero, ¿qué
podemos hacer para actualizar las instituciones?
- No hablar de la cultura del cambio sino de cambio de cultura
- Aumentar la participación ciudadana mediante las TIC
- Entender que es un desafío político y no tecnológico
- Diseño participativo en sí mismo
- No es sólo brecha digital, sino brecha política
- Existe la adaptación pasiva. Instituciones que usan pero no crean contenidos propios de interés
- Anticiparse a procesos de presión
- Cambio del modelo de instituciones
Existen algunos ejemplos de instituciones que sí están cambiando su modelo,
o que al menos lo intentan, y que innovan. Por ejemplo, está el Gabinete digital do Rio Grande do Sul, pioneros en crear un programa de
participación ciudadana. También en Brasil, su Cámara de diputados ha creado un
Labhacker, un laboratorio hacker para
la interacción entre diputados y ciudadanía.
Pero no son los únicos. Para intentar cambiar el modelo, los labsgov están empezando a crearse en
todo el mundo. Espacios creados por gobiernos donde funcionarios, expertos y
ciudadanos buscan innovar en el sector público.
Tenemos ciudadanos que ven cosas que pueden mejorarse y lo hacen ellos mismos. Todo ello puede generar un mejor Gobierno y una mejor calidad democrática.
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