En la era de la
Sociedad Red, la información es un claro foco de interés. En esta mesa
intentaremos contrastar dos visiones. Por un lado, la del ciudadano activista
que tiene en las TIC un instrumento de comunicación y exigencia y, por otro, la
de las organizaciones que crean contenidos con el soporte (o relatando la
experiencia) de sus propios seguidores para empoderarse y actuar ante amenazas
contra su reputación / marca.
Critizen una herramienta para hacer escuchar la voz del ciudadano. Es decir la opinión (también crítica) ya no puede ser silencia y obviada para la organización.
Cuando hay mucha gente y quieres saber qué opinan, no existe la tecnología para distinguir al que más grita de lo que gritan los demás. No hay mecanismos para entender a un grupo. Hay mucha gente que quiere oír a los grupos y grupos que quieren hacerse oír, sin embargo, no esto no era posible.
Las redes sociales permiten comunicarse con tu tribu, pero con más de
100-200 personas es complicadísimo. Para comunicarse con los grupos, los
grandes medios siguen el formato broadcasting:
uno comunica, otros escuchan. Pero no se puede responder a miles o millones de
mensajes, ni entenderlos. La comunicación de pocos a pocos se puede realizar. De
uno a muchos, no.
Para tener una conversación con un grupo, Appgree permite hablar a un grupo como si
fuera uno solo, dotándole de identidad. Appgree es una aplicación para ponerse
de acuerdo. De hecho, su nombre proviene de «agree», y depende de un algoritmo,
como lo hace Google. Esta app usa el algoritmo demorank. Los algoritmos, como el pagerank de Google, pueden llegar a cambiar el mundo. El objetivo es que grupos compuestos por
decenas o millones de personas puedan comunicarse con la claridad, facilidad y
coherencia con que lo haría una sola persona.
¿Pero cómo funciona? Imaginemos a un grupo con un interés común, por
ejemplo, fans de una revista a los que se les pregunta qué foto de portada quieren.
El demorank sigue la prueba
científica que de cualquier muestra al azar puede extrapolarse una opinión. En
milisegundos, con un millón fotos crearía 10.000 muestras de 100 personas. Cada
persona decide si le gusta o no una foto. Así podemos ver la opinión de la masa
sobre cada foto. Entonces se escogen 100 fotos y se vuelve a votar. Los
resultados son muy exactos, y las propuestas se ordenan por nivel de consenso del
grupo. Cuanto más grande es el grupo, hay mayor consenso. La razón es porque la
calidad de los contenidos sube, y se escogen mejor.
Juan Morán exponía en un gráfico la evolución de Internet. Con el e-mail,
se iniciaba todo; con las webs se proliferaba en información; con el pagerank teníamos disponibilidad de esa
información; con las redes sociales teníamos relaciones a nivel tribal. Demorank es una nueva evolución, podemos
relacionarnos con las masas, ya que permite que estas puedan comunicarse.
David Martínez
Antes las empresas contaban las noticias a los medios. Ahora los clientes opinan a todas horas. Por tanto, hay la necesidad de monitorizar. Cualquier cliente puede crear una crisis de comunicación. Las compañías se enfrentan a una situación complicada. Estamos en un tiempo donde lo viejo no acaba de salir, y lo nuevo de surgir. Es importante la desintermediación.
Por ejemplo, hace un año, Orange lanzó la Comunidad
Orange ―que tiene ahora 500.000 usuarios mensuales― en forma de foro. Los usuarios,
así, se podían comunicar con Orange y comunicarse entre ellos, para contribuir
a la mejora de sus productos.
La mayoría vía móvil. Los problemas se posicionan en Google, y aparecen
cuando un cliente busca un problema en el buscador, allí encuentran la
solución.
En la Comunidad hay promociones, presentaciones ... y Orange no controla el uso que hagan los usuarios. Esta desintermediación supone fidelización con el cliente y ahorro de costes, en atención al público, para la empresa. A cambio, al usuario se le otorgan premios y reconocimiento en la Comunidad. También hay probadores que prueban dispositivos y lo cuentan al resto. Y también solucionadores, que ayudan a los usuarios que tienen dudas, problemas, etc., a cambio de premios.
David referencia otro ejemplo de desintermediación, en este caso negativo
para una empresa, como es el caso de Telefónica y la huelga de trabajadores. Los
medios de comunicación no hicieron caso, ni tampoco contaban con la ayuda de los
sindicatos. En cambio, esos 15.000 trabajadores hicieron difusión por medio de
redes sociales, a base de trending topics. Eran los pequeños sindicatos los que
lideraban la propuesta, mientras que los grandes intentaban negociar.
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